Sentido Contrario

A Coruña es una ciudad activa, efervescente, dinámica y bulliciosa. ¡¡Qué bien suena, ehhh!!. Parece que la crisis no nos afecta y pasa de largo. Cualquiera podría pensar que vivimos en una metrópoli activa en cuanto a su tejido empresarial e industrial, efervescente por sus planes de inversión, negocios o nuevos proyectos, dinámica por su favorable situación laboral y bulliciosa en cuanto a su frenética actividad comercial.
Nada más lejos de la realidad porque estos mismos calificativos pueden ser utilizados ahora pero en sentido contrario para encajar perfectamente.

Sí, es verdad que A Coruña es una ciudad activa pero en defensa de nuestros derechos sociales y laborales, es verdad también que es efervescente porque los ciudadanos estamos que echamos chispas con tanta corrupción y tanta mierda.
Es también dinámica en cuanto a cierre de empresas, destrucción de empleo, recortes de todo tipo y demás tropelías. Y por su puesto bulliciosa, puesto que cada día que pasa surgen nuevas movilizaciones y manifestaciones en la calle de ciudadanos y trabajadores defendiendo sus derechos, un puesto de trabajo o denunciando abusos.

No creo que sea una visión pesimista sino una percepción de la realidad. No hay más que ver un poco como está el panorama para darse cuenta de la situación: posible cierre de la fábrica de armas, múltiples movilizaciones en empresas de trabajadores en defensa de sus puestos de trabajo (Alcoa, Alvedro…), retrasos en obras de infraestructuras imprescindibles para la ciudad (tercera ronda, puerto exterior, estación intermodal…) y descenso alarmante de la actividad de Alvedro, termómetro de la actividad económica y empresarial de la ciudad, por nombrar algunos ejemplos.

Clásicos

Todo esto, sin contar lo que ya se supone que son un clásico en esta crisis: recortes y más recortes (sanidad, educación, salarios, ayudas, subvenciones…) destrucción de empleo, subida de tasas e impuestos, escándalo de las preferentes, abuso de hipotecas y desgarradores desahucios.

Todo un conjunto de lindezas para hacernos la vida más “felíz”. Encima nos dicen que todo es necesario, que hay que seguir apretándose el cinturón y seguir sonriendo, no vaya a ser que salgamos feos (o hagamos algo feo) en la foto de la vida. Ya vendrán tiempos mejores. ¡Hombre! No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante…¿no?

Sed buenos y no pequéis...(en exceso)
El misionero

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